dimecres, 21 de gener del 2009

Tono menor


Hay textos que no quiero perder de vista. Algunos ya los publiqué en un anterior blog, pero no quiero dejar de ponerlos en éste también. Este fué un editorial que leí hace más de dos años:

“UNA BONITA HISTORIA DE TONO MENOR
Joseph María Espinás

Es bonito escuchar algunas historias. Y si es bonito escucharlas, también lo es contárselas a otro, y, ni que decir tiene, a muchos. Que es lo que hago hoy. Los hechos son sencillos. Una chica, mi amiga Joana, va a una oficina de Caixa de Penedés y retira una cantidad relativamente importante de una cuenta. Cuando regresa al trabajo, guarda el sobre con el dinero en un cajón, se pone a trabajar en no sé qué, y al cabo de unas horas le llaman de la oficina bancaria para comunicarle que creen que le han dado 200 euros de más. Joana abre el sobre, que aún estaba cerrado, empieza a contar billetes y efectivamente, comprueba que la habían dado 200 euros de más. ¿Y qué hace? Llamar a la oficina, les dice que sí, que tiene los 200 euros que les faltaba y se los hace llegar inmediatamente.

Al cabo de un rato, llaman a la puerta del despacho donde trabaja la chica y dejan un paquete, un paquete que va a su nombre. Aunque no esperase ningún paquete, lo abre y se encuentra con una botella de cava que le envía la Caixa del Penedés.

Todo tan sencillo, tan civilizado, tan bonito, como decía. O al menos así me lo parece a mí. Porque son pequeñas historias como ésta las que me alegran el día, las que me hacen pensar que esto no deber ser un caso único -espero–, que bajo la densa capa de los que gritan, insultan, mienten y estafan hay una red fina e invisible de gente que actúa y se relaciona con respeto y delicadeza. El famoso Schopenhauer decía que la sociabilidad es una “inclinación perniciosa, porque nos pone en contacto con personas que, mayoritariamente, son moralmente malas e intelectualmente limitadas”. Es terrible creer esto. Y sobre todo es falso.

Demasiado presuntuoso y despectivo era el gran Shopenhauer. Más lúcido y modesto, Pío Baroja escribió que “la sociabilidad sólo se puede producir a base de sordina y de tono menor”. A historia que he explicado aquí es de tono menor. Claro está, es una historia de sociabilidad discreta y cívica que también hoy practica mucha gente.”

A raiz de este editorial, quise leer algo más escrito por Shopenhauer y encontré esto, sobre la alegría y el bueno humor… cosas que siempre he considerado tan sumamente importantes para sobrevivir en este mundo:

“Pero lo que más que nada contribuye directamente a nuestra felicidad, es un humor jovial, porque esta buena cualidad encuentra inmediatamente su recompensa en sí misma. En efecto, el que es alegre, tiene siempre motivo para serlo, por lo mismo que lo es. Nada puede reemplazar a todos los demás bienes tan completamente como esta cualidad, mientras que ella misma o puede reemplazarse por nada. Que un hombre sea joven, hermoso, rico y considerado, para poder juzgar su felicidad la cuestión sería saber si, además es alegre; en cambio si es alegre, entonces poco importa que sea joven o viejo, bien formado o contrahecho, pobre o rico: es feliz.
Así pues, debemos abrir las puertas y ventanas a la alegría, siempre que se presente, porque nunca llega a destiempo, en vez de vacilar en admitirla, como a menudo hacemos, queriendo primero darnos cuenta de si tenemos motivos para estar contentos por todos conceptos, o por miedo de que nos aparte de meditaciones serios o de graves preocupaciones; y sin embargo, es muy incierto que ellas puedan mejorar nuestra situación, al paso que la alegría es un beneficio inmediato. Ella sola es, por decirlo así, el dinero contante y sonante de la felicidad

Y por último, algo sobre sobre lo que por desgracia prolifera tanto:

“La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren“
“No hay más que tres resortes fundamentales de las acciones humanas y todos los motivos posibles sólo se relacionan con esos tres resortes. En primer término, el egoismo, que quiere su propio bien y no tiene límites; después la perversidad, que quiere el mal ajeno y llega hasta la suma crueldad, y últimamente la conmiseración que quiere el bien del prójimo y llega hasta la generosidad, la grandeza del alma. Toda acción humana debe referirse a unos de estos 3 móviles, o aun a dos a la vez.“

6 comentarios:

cachorro ha dit...

Un dia una mujer de avanzada edad olvidó su abrigo en mi taxi , se lo devolví , al cabo de unos dias llegó a mi casa una caja de bombones y una nota de agradecimiento , no me gustan los bombones pero me los comí todos . La mujer tuvo que remover cielo y tierra para conseguir mi dirección , un detallazo por su parte .
Hola Wapisisisimaaaa !!!

UnAngel ha dit...

Por desgracia, lamentablemente, siempre hace más ruido el mal, por poco que sea, que el bien.

Detalles como ese ocurren todos los días, pero no salen en las noticias. Gente que ayuda nada mas y nada menos que porque les parece que así ha de ser, porque les parece lo correcto.

Para mi no es un tono menor, es una melodía continua y queda que envuelve todo, una banda sonora de la humanidad que por desgracia muchas veces queda relegada a murmullo imperceptible cuando el ruido del mal ensordece el alma, entre el caos y la prisa.

Sin embargo siempre sigue ahí, y contribuir a esa melodía y hacernos eco de ella siempre engrandecerá el alma y nos hará felices, por lo que ... acaso no habrá un punto de egoismo también en la conmiseración? Podemos hacer felices a los demás sin desear ser felices también nosotros?

Queda mucho aún por andar aún en este sentido, pero hay muchas cosas buenas en el camino.

Chica-T ha dit...

En el taxi se dejan infinidad de cosas, jamás me quedaría con nada que no fuera mío.
Un día una niña se dejó su mochila del cole, al día siguiente se la llevé, yo estaba preocupada porque no podría hacer los deberes.

Me parece una buena acción lo de tu compañera, hay que ser honrados en esta vida.

Besos

Anònim ha dit...

Una vez en mi taxi se dejaron una bolsa con 3 kilos de una sustancia marrón y resinosa parecida al avecrem. No pude devolverla, y al final , en casa, preparamos un pollo asado con el " avecrem " abandonado en el taxi y.... uffff. Hemos probado con Estarlux, Gallina Blanca... y nada.
¿ Alguien sabe donde se puede conseguir ese tipo de " preparados "?

Anònim ha dit...

menos mal que hay miles de historias de tono menor, pero esas pequeñas historias son las que aun nos hacen creer que tal vez no estamos solos en nuestras convicciones y en nuestra forma de entender el mundo, no?
Me encantan los ratos en los que leo tus posts, hacen pensar.
Bueeeenoooo, Manuuuu eso que tu te comiste se llama concentradodelbuenoaliñaditoconcostodebuennepalí, jejeje, por eso no lo encuentras en las grandes superfísié!!
besotes a todos

Guruput ha dit...

"concentradodelbuenoaliñaditoconcostodebuennepalí" JAJAJA!
Pues, mi abuela una vez se encontró una billetera negra en una acera. La tía fue y se la dio al primer madero k pasaba por la calle, y el menda cuando la abrió estaba llena de billetitos verdes. Cuando regresó a casa y se lo dijo a mi abuelo, mi abuelo la dijo: "nena, no pasa nada... pero la próxima vez, tráete los billetes y deja que el guardia se quede con la billetera..."
Nunca más se volvió a repetir el incidente... Mi abuela nunca se volvió a encontrar una billetera repleta de billetes... y no será porque no miraba para abajo, mientras caminaba... si ejjjque...